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Eduardo y Fabrizio: el italiano en Recanati, un premio valioso

Recanati - Becados

Una gran oportunidad, aprovechada al máximo. Cada año, la Scuola Dante Alighieri incentiva y premia a los mejores alumnos de italiano de sus dos sedes (Asunción y Fernando de la Mora) con una beca en Italia para perfeccionar el idioma y sumergirse en la cultura. Hoy conversamos con Eduardo Martínez Ruggero y Fabrizio Boffi Herrera, quienes viajaron a Recanati (Marche) en 2019 y 2020, respectivamente.

Del “Dante” de Asunción al de Recanati

El destino era la Scuola di Italiano Dante Alighieri de la encantadora ciudad natal del vate Giacomo Leopardi, que aún hoy “respira” poesía. Allí nació también el célebre tenor Beniamino Gigli, e ¡incluso el tátara-tátara-abuelo de Lionel Messi! Y allí llegaron nuestros jóvenes, después de unos maravillosos días en Roma, junto a otros estudiantes paraguayos y a los profesores Higinia Giosa (2019) y Enrique Díaz (2020).
En Recanati se encontraron con decenas de coetáneos de varios países, como Brasil, Argentina, Uruguay, e incluso Australia. Después de un test de ubicación de niveles “de ocho hojas” -recuerdan los chicos- largaron cuatro semanas de clases mañaneras intensas y muy dinámicas.

Recanati - Piazza
Plaza Giacomo Leopardi de Recanati. Foto: marchetravelling.com.

Idioma y turismo cultural

Las tardes y los miércoles eran para el estudio y una amplia gama de actividades extracurriculares (charlas y talleres de cocina, teatro, un karaoke)… Los fines de semana, excursiones. Conocieron Ancona, Firenze, Pisa, Verona, Bologna, Venezia y la República de San Marino, entre otras. Eran visitas con el acompañamiento de profesores y, por tanto, muy ricas. Nunca faltaba el tiempo de recorrer libremente, a base de “Google Maps”.

Estudio y convivencia en Recanati

En nivel y la exigencia eran altos, reconocen Edu y Fabri, pero ellos mantuvieron bien en alto la bandera paraguaya. Sus profesores pudieron enorgullecerse. En el Dante aquí en Paraguay, además de la lengua (6 horas por semana), se estudia en italiano también Historia, Arte y Ciencia. “Los docentes allá eran súper buena onda, y la metodología, muy dinámica”, afirma Eduardo.
Para ambos, estudiar y compartir vivencias con jóvenes de muchas procedencias, conocer desde adentro esas calles llenas de historia, fue experiencia fabulosa. La convivencia con todos fue impecable, y entre los paraguayos, que vivían en un departamento, fue “como una pequeña familia”.

Recanati - Fabri En Clase con Compañeros

Un sueño realizado

Tenía el sueño de conocer Italia”, reconoce Eduardo. “Uno conocer ciertos lugares por foto, y llegar allá es 200 veces mejor. No querés más volver”. Destaca “el arte que respira en la calle”, con “gente tocando guitarra en el Foro Romano, o piano por las calles de Florencia. “Fue increíble. Me cambió la cabeza”, le hace eco Fabrizio. Fue positivo también el trato con los lugareños. Ya en Roma, Fabri ponderó la amabilidad de un chofer que los llevaba a recorrer, aconsejándoles lugares con recomendaciones acerca de la seguridad y de qué tener en cuenta.
No faltó la diversión con los compañeros de curso, en los locales de Recanati, aunque había que prestar atención a las costumbres de un lugar tranquilo de provincia… (“No podés hacer ruido después de las 22 hs”…).

Recanati - Edu y compañeros Roma Ok

La emoción del contacto con las raíces

“Nosotros tenemos ascendencia italiana, ambos”, cuenta Fabrizio. De su parte, son trentinos, mientras en el caso de Edu, las raíces son lucanas, lombardas y sicilianas. “Yo no pude ir a visitar mis parientes en Italia por cuestiones de tiempo”, lamenta Fabri. “Viven allí desde hace muchísimo. Ellos siempre me hablaban de Italia, de esos pequeños detalles de poder tomarte un café al lado de un monumento histórico, o pensar que en algún momento un ejército había transitado esas calles… Y yo siempre me imaginaba lo que me contaban. Por eso estar allí me resultó muy emotivo”. Eduardo se quedó más tiempo, y pudo visitar el Sur. Después de una recorrida se quedó unos días en la casa de sus parientes Laurino en Tito (Potenza). Notó que los sureños son más cálidos, y hoy se declara “enamorado de la comida verdaderamente italiana”. En efecto, ahora cursa una tecnicatura superior en gastronomía.

Recanati - Fabricio y compañeros

Resumiendo lo vivido en el Bel Paese, ambos recomiendan a todo joven “no tener miedo de viajar”. Es algo que permite aprender mucho y que los hace felices. Y el mayor provecho, según Fabrizio (que está por comenzar la carrera de Ingeniero civil), se obtiene si uno “trata de ser abierto, para saber encontrar experiencias completamente distintas”. Como fue para ellos estudiar, descubrir, profundizar una cultura, compartir gustos y vivencias con jóvenes de otros países, en el idioma que aman. Un esfuerzo que realmente valió y vale la pena.

Eduardo y Fabrizio: el italiano en Recanati, un premio valioso ultima modifica: 2021-02-26T09:39:49-03:00 da Silvano Malini

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