Es la victoria del grupo, el premio para todo un país. Italia es campeona de Europa de fútbol. “Era imposibile incluso pensarlo”, dijo Roberto Mancini, el seleccionador y entrenador del milagro. Fue un domingo azzurro, que vio también a un enorme Berrettini luchar a la par con el “monstruo” Djokovic en la final tenística de Wimbledon. Los ítalo-sudamericanos recordarán para siempre este wembleyazo. Siamo campioni d’Europa!

De quedar fuera del Mundial, a campioni d’Europa
Roberto Mancini tomó la riendas de la selección después de uno de los momentos más bajos de la historia azzurra: la derrota contra Suecia que dejó a Italia fuera del Mundial de Rusia 2018. Y la condujo de la mano a este título europeo ganado “jugando al fútbol y divirtiéndose” (esta la clave de esta victoria según el capitán Giorgio Chiellini). La receta del triunfo: divertirse juntos, hacer y ser equipo, construir una amistad verdadera. La confirma el mismo Chiellini, hablando del “muro” que conformó junto a Bonucci e a Donnarumma -elegido mejor jugador de toda la Copa- : “Cada uno tiene su rol y sus dotes. Leo [Bonucci] y yo somos muy distintos y buscamos aprovechar nuestras cualidades; nos queremos, aprovechamos nuestros puntos de fuerza. Y así fue con todas las personas en este grupo. El secreto es hacer resaltar los puntos de fuerza de cada uno de nosotros”.

La previa
Y eso que la final de Wembley no podía haber comenzado peor para Italia. Ya antes del pitido del holandés Kuipers, el estadio era “un infierno” para Italia. De los 64.950 espectadores, menos de 7.000 eran italianos… El resto, casi todos ingleses… Que no fueron para nada campeones de deportividad… Pese al pedido expreso del entrenador de los locales, Gareth Southgate, el himno nacional italiano fue abundantemente silbado… Sin contar los disturbios entre hooligans ingleses que provocaron desmanes y arrestos por la tarde…
La final
En el minuto 2, Inglaterra en gol, gracias a quizás el único error grave de la defensa italiana en toda la copa. Un error aprovechado magistralmente por Shaw que, solito y a sus anchas, ajusticia sin piedad a Donnarumma después de un perfecto centro en diagonal de Trippier. Pero los azzurri reaccionan, y comienzan a jugar en serio, manteniendo el control de la pelota. En el minuto 34 de un lluvioso primer tiempo, después de sembrar el pánico en la trescuartos inglesa, Chiesa roza el palo con un rasoterra que Pickford sólo puede mirar. Federico será una espina en la carne del “once de la reina” durante todo el partido. Finalmente, un corner de Insigne prolongado de cabeza por Cristante llega cerca de Chiellini. El capitán prepara una tijera que queda inconclusa: Stones lo “aterriza”; pero la pelota llega a Verratti que cabecea… ¡en el palo! Bonucci llega en el rebote como un falco: 1 a 1.

¡Podemos ser campioni!
Gli azzurri continúan tejiendo, aunque la defensa inglesa no deja espacios. Aún así, Insigne, Chiesa, Berardi y Bernardeschi exigen superpoderes al golero Pickford, con remates de distintas posiciones y con distintas jugadas. Increíble el casi-gol de Berardi, a quien Leonardo Bonucci pesca desde el mediocampo. Domenico lanzado hacia la red mete la zurda de primera, intentando superar a Pickford en salida. ¡Pelota alta! Llega el alargue y todo sigue como antes. Sólo en el segundo tiempo extra lo blancos de su majestad complican la vida a los italianos por unos minutos, aunque nunca con peligro real. Lo que más se acerca es un insidioso y bien pateado diagonal de Phillips, fuera por poco, en el que Donnarumma, de todos modos, estaba en trayectoria.
¡Otra vez penales!
Otra vez los penales. Siempre nos dan miedo. Pese a que acabábamos de ganarle a España en cuartos de final, sigue vivo el recuerdo de las tres eliminaciones consecutivas por penales en los mundiales 1990 (en semifinales, contra Argentina), 1994 (perdimos la final con Brasil) y 1998 (en cuartos, frente a Francia). El sorteo favorece a Inglaterra: se patea bajo la curva “local”. Pero tira primero Italia.
Comienza Berardi: gol.
Luego Kane: gol.
Belotti… ¡atajado!…
Maguire: gol.
Bonucci: también.
Rashford… ¡palo! ¡¡¡Seguimos vivos!!!
Le toca a Bernardeschi…: ¡gol! Ahora, a Sancho… ¡¡¡ataja Donnarumma!!!
Si Jorginho no falla… somos campeones… Nos comemos las uñas, apretamos los dientes, nos damos media vuelta… ¡¡atajado!!
Borrón y cuenta nueva… Ahora, quien se equivoca pierde, sin piedad… Tira Saka… ¡Donnarumma ataja! CAMPIONI D’EUROPA!!!! ¡Toda Italia festeja! Somos los reyes de Europa, después de 61 años y dos finales perdidas. “San” Roberto (Mancini) ha fatto il miracolo!
Por fin… campioni!!!
En un triunfo de todos, y para todos. Las victorias previas, el grupo se las había dedicado al enorme Spinazzola, uno de los mejores del Europeo hasta la lesión sufrida contra Bélgica. El mediocampista quiso regresar con los compañeros, muletas mediante, y festejó el wembleyazo a lo grande. Chiellini lo dedica a los jugadores que vistieron la maglia azzurra en estos tres años y no fueron convocados para el Europeo. Un reconocimiento para el compromiso de todos. Mancini lo dedica a todo el país. Todos invitan a celebrarlo. No hacía falta… toda plaza del Bel Paese trasuda alegría. Absolutamente todas, de la capital al pueblito más escondido.
Más que una “simple” victoria
No fue “sólo” una victoria: fue el triunfo de la humildad, del trabajo, del sacrificio, de la amistad. “Si estamos aquí no es solo porque convertimos un penal más, sino porque lo hemos marcado compartiendo nuestra amistad”, dijo Chiellini. Y no sonó a eslogan, después del apoyo constante demostrado a Spinazzola, de los videos de todos los familiares recopilados por Sirigu y de un mes sin una sola frase ni un gesto fuera de lugar en el grupo. Y el último detalle: el “perdiente” Matteo Berrettini fue invitado no sólo a ver la final, sino que acompañó al grupo en la visita al presidente Mattarella, al jefe de gobierno Draghi y en el recorrido de los campeones en los festejos de los azzurri.
“Esa segunda atajada, la del último penal, hizo felices a millones de personas. No sólo en Italia”, dijo a Donnarumma un pícaro Mattarella. En Escocia, por ejemplo, lo festejaron como propio, entre otras cosas con una portada que comparaba Mancini a “Braveheart”.

Grazie ragazzi!!!
Londres quedó muda. Muchos (realmente muchos) ingleses estaban seguros de ganar… Honor a la selección “de los tres leones”: han luchado, y merecieron la final, aunque Italia fue campeón indiscutible. Y como Italia, es una selección joven, que puede crecer mucho. Ya es una de las favoritas para el próximo mundial.
Italia salta del puesto 20 al 4 en el ranking mundial de FIFA. Antes, eso no contaba nada. Pero ahora, acabar en los primeros 7 asegura un sorteo como cabeza de grupo en el Mundial… Y para Qatar 2022, ya nos tienen miedo. ¡Pero ahora, a festejar! Grande, grandissima Italia! Grazie ragazzi!
Foto de portada y todas las fotos: Fanpage Facebook Nazionale Italiana di Calcio NazionaleCalcio
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