En la capital de las frutillas, vive un hombre de manos ya gastadas que con su arte convierte la arcilla en piezas únicas.
Su nombre es Sabino Centeno, descendiente de Tanos Centeno. Su familia italiana es oriunda de Sicilia, y por generaciones se ha dedicado a la alfarería.
Venas de arcilla
Pese a la oposición de su padre y gracias a su deseo de permanecer constantemente en Aregua, Sabino aprendió el oficio en el taller paterno.
En un principio fue para conseguir la independencia económica, ya que había dejado sus estudios universitarios en la capital del país, pero en el proceso se enamoró de la arcilla y dedicó su vida entera a trabajarla. Desde la mezcla de la arcilla negra y el caolín, la tamización de la misma, el filtrado de sustancias impuras hasta extraer el barro al que finalmente da forma es un proceso que elabora en el fondo de su taller.

Sin embargo, la familia entera sigue con el legado italiano. “Mis tres hermanos también se dedican a la alfarería y uno es escultor, le gusta más la madera y la piedra”.
Su distintivo en el barro
En cuanto a su labor, el maestro explicó a ItAsunción que toda pieza de barro nace a partir de una forma cilíndrica y con la fuerza de las manos junto a la presión de los dedos va dándole molde a la tierra mojada.

Como a todo artista, le gusta fluir con la imaginación y la arcilla; aunque reconoce que también elabora artículos utilitarios que generalmente sirven para uso doméstico. “Me gusta que las huellas de los dedos se queden por la pieza, pero la gente que no tiene cultura artística, quiere lo fino y yo le digo que eso deben comprar en el bazar”.
La cerámica en la huella de la humanidad
La noble tierra puede brindarte información desde la prehistoria. A palabras del maestro Centeno “todos los grandes arqueólogos descubren la edad de las piezas y la civilizaciones por el carbono y la arcilla”. Pero no solo habla del pasado, sino que es capaz de superar la estratósfera, ya que los motores que salen al espacio están cubiertos de arcilla, material que no se funde. “En la salida de la atmósfera es terrible la temperatura”

Sabino explicó a la redacción que la arcilla soporta una temperatura de 1.300º. Las bujías que dan transmisiones a los motores alcanzan hasta 1.800º y, la arcilla en sí con una mezcla balanceada de otros componentes soporta hasta 12.200º. “Por eso es que se recubren la punta de los cohetes con fibra de cerámica”.
Asimismo, mencionó que también es empleada en el mundo de la estética y la medicina; en esta última poniendo de ejemplo a docentes y chamanes de Santiago de Chile, que tuvo la oportunidad de conocer. Ellos instaban a los visitantes a bañarse en una mezcla de fibras vegetales, agua, tanino entre otros minerales que eran preparados por los mismos.

Centeno resaltó que esta es una práctica con mayor aceptación en el extranjero pero que necesita de un profundo conocimiento, ya que de ser mal elaborado podría provocar reacciones en la piel. Sabino Centeno realizó varios cursos sobre cerámica en países como Argentina, Chile y Bolivia; asimismo sobre la técnica del torno en Estados Unidos e Italia.
Actualmente enseña como trabajar la arcilla desde su taller en Aregua.
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